jueves, 25 de septiembre de 2014

POEMAS DE ÁNGEL GONZÁLEZ Y CAVAFIS


Aportaciones de Virtu Ruiz.


Poemas de Ángel González



Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...

Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

Ángel González        



Poema ME BASTA ASÍ, recitado por el propio autor:


INMORTALIDAD DE LA NADA
Todo lo consumado en el amor 

no será nunca gesta de gusanos.

Los despojos del mar roen apenas 

los ojos que jamás 

—porque te vieron—, 

                                        jamás 
se comerá la tierra al fin del todo.

Yo he devorado tú 

me has devorado 

en un único incendio.

Abandona cuidados: 

lo que ha ardido 

ya nada tiene que temer del tiempo.



Ángel González





Esperando a los bárbaros
Constantino Cavafis

-¿Qué esperamos congregados en el foro?
Es a los bárbaros que hoy llegan.

-¿Por qué esta inacción en el Senado?
¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores?
Porque hoy llegarán los bárbaros.
¿Qué leyes van a hacer los senadores?
Ya legislarán, cuando lleguen, los bárbaros.

-¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto
y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,
está sentado, solemne y ciñendo su corona?
Porque hoy llegarán los bárbaros.
Y el emperador espera para dar
a su jefe la acogida. Incluso preparó,
para entregárselo, un pergamino. En él
muchos títulos y dignidades hay escritos.

-¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron
hoy con rojas togas bordadas;
por qué llevan brazaletes con tantas amatistas
y anillos engastados y esmeraldas rutilantes;
por qué empuñan hoy preciosos báculos
en plata y oro magníficamente cincelados?
Porque hoy llegarán los bárbaros;
y espectáculos así deslumbran a los bárbaros.

-¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores
a echar sus discursos y decir sus cosas?
Porque hoy llegarán los bárbaros y
les fastidian la elocuencia y los discursos.

-¿Por qué empieza de pronto este desconcierto
y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!)
¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían
y todos vuelven a casa compungidos?
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.

Aportaciones de Cristina Rodríguez









(Montse Fusté Checa, 2010, pág. 15)

Poema de Marta Medeiros (Cuatro partes)


Muere lentamente quien no cambia de ideas,
ni cambia de discurso,
evita las propias contradicciones.

Muere lentamente quien se transforma en el esclavo de hábito,
quien no arriesga a vestir un color nuevo,
no da algo a quien no conoce.

Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte,
desistiendo de un proyecto antes de empezarlo,
el que no pregunta acerca de lo que desconoce
o no responde cuando le indagan sobre algo que sabe.

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.



Poema recitado de Pablo Neruda


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